Tenía ganas de oir tu voz, se que lo de la amiga fue el pretexto más tonto que podía decirte, pero me acobardé. Todo el día he pensado en tí y me asusta todo esto. No quiero agotar tu paciencia, quiero ser agradecida por la delicadeza con que has tratado lo que siento, pero quiero gritar en este instante.
Pide a Dios que pueda ir a España, necesito distancia y tiempo, necesito olvidar... No me gustaría que te cansaras de mí, que odiaras las cosas que me hacen ser felíz, como el desbordar el torrente que hay en mi corazón. Tengo miedo y estoy temblando, siento un escalofrío quer me carcome por dentro.
Mi mejor amiga me dice que no debo desgastarme en alguien que no me quiere, pero no puedo darle la razón, es que ella no comprende que el sólo quererte me hace felíz. No soy una mártir, ni pretendo serlo.
Creo que soy el pago que te da la vida por algo muy bueno que has hecho. Sé que mi paso es temporal, aunque desearía que fuera eterno. Dicen que no se puede amar lo que no se conoce y me alegra que así sea, porque si te amara mi corazón sufriría al saberse no correspondido.
Te quiero, como se quieren las estrellas en el firmamento como se busca la felicidad, como se espera la paz. Te quiero porque en tí me veo a mí, porque en tí encuentro las respuestas a mis preguntas.
Sueño un príncipe azul, quiero un príncipe como tú, no con tus cualidades, sino con tu espíritu. Deseo que alguien descubra la princesa cautiva en mi interior. Deseo que alguien no tenga miedo de perderme, ni tenga miedo de encontrarme. Que pueda ser felíz con mis niñerías, que ame a Dios y entienda mi forma de Amarlo. Que no se averguenze de mi cariño ni de mis formas de expresarlo. Que me diga lo que siente y no me permita huir de su lado.
Como quisiera que ese hombre fueras tú para no tener qye seguir esperando. Para comenzar una familia a tu lado. Pero se que no es así. A tí te aguarda una bella y candida princesa que te espera y anela, aún sin conocerte. La cual sinceramente espero que este cerca.
De mi príncipe, nada sé. Pero pido a Dios lo cuide y lo proteja y lo traiga a mí en su momento oportuno. Tendré que continuar mi vida. después de todo, todavía me falta mucho camino que recorrer, para llegar a ser la princesa que mi príncipe merece.
Gracias por quitarme la venda que tenía en los ojos cuando te conocí, pero sobre todo gracias por ser tan hombre, como para no ponerme una tú.
Siempre estaras en mi memoria, en mis oraciones y en mi corazón. Siempre es bueno tener de amigo al príncipe del reino vecino. Espero algún día poder corresponder a la infinidad de cosas, que aún sin darte cuenta me has dado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario